¡Rumbo al río más largo de toda Norteamérica!
Con un sombrero vaquero de ala ancha, unas botas de cowboy y una sonrisa del tamaño de las grandes llanuras, el aventurero de madera, Pinocho, galopó hasta el corazón de los Estados Unidos para navegar por un coloso acuático que muy pocos conocen pero que bate todos los récords: ¡el larguísimo río Missouri! Este cauce interminable recorre más de tres mil ochocientos kilómetros desde las Montañas Rocosas hasta fundirse con el río Misisipi, ¡convirtiéndolo en el río más largo de toda Norteamérica, incluso más que su famoso hermano mayor!
Subido en una vieja canoa de los nativos americanos tallada en tronco de álamo, Pinocho remaba entre enormes praderas doradas donde manadas de bisontes pastaban tranquilamente levantando nubecitas de polvo con sus pesuñas enormes. Las aguas del Missouri eran marrones y fangosas (los exploradores le llamaban «el Gran Lodoso») pero cargaban tantísima fuerza que la canoa avanzaba casi sola.
¡La puerta al Oeste Salvaje!
Tras días de navegación entre las infinitas llanuras americanas, Pinocho llegó a la gran ciudad de San Luis y se quedó mirando al cielo con la boca abierta durante cinco minutos sin parpadear. ¡Justo a la orilla del río se elevaba hacia las nubes el espectacular Gateway Arch! Era un arco de acero inoxidable plateado tan inmensamente enorme (¡ciento noventa y dos metros de altura!) que parecía que un gigante había doblado un espagueti de metal brillante y lo había clavado en la tierra. Representaba la puerta de entrada al Salvaje Oeste, por donde los pioneros americanos cruzaron el Missouri en sus carretas cubiertas para explorar tierras desconocidas.
Justo a los pies del arco brillante descubrió otro tesoro: el elegante Antiguo Palacio de Justicia de San Luis, un edificio majestuoso con una cúpula verde redondísima y unas columnas clásicas enormes donde se celebraron juicios históricos que cambiaron para siempre las leyes de todo el país.
Pinocho, alucinado mirando cómo el arco plateado reflejaba el sol del mediodía como un espejo curvado gigantesco, abrió su mochilita para buscar algo con lo que rascarse una astillita rebelde del brazo y canturreó riéndose:
«Sacándose la astilla con cuidado usando un diminuto bisturí,
Pinocho cruzó la puerta del Oeste en el gran río Missouri»
Un mapache gordísimo que hurgaba en un cubo de basura cerquita del arco levantó la cabecita enmascarada al oír la rima, aplaudió con sus manitas peludas haciendo un ruidito graciosísimo y volvió a meterse de cabeza en el cubo como si aquel concierto de madera fuera lo más normal del mundo en la ribera del río más fangoso de América.
¡Bajando el Gran Lodoso hasta el Misisipi!
Con la astilla ya fuera y el reflejo del arco plateado todavía brillando en sus ojitos de madera, Pinocho saltó dentro de su canoa y retomó los remos para cubrir los últimos kilómetros del Missouri hasta el punto exacto donde sus aguas marrones se funden con las del poderoso Misisipi en una de las confluencias de ríos más impresionantes de todo el planeta.
Cruza siempre todas las puertas que encuentres en tu camino, querido explorador del Oeste, ¡porque al otro lado de cada arco gigante te espera un mundo entero que nadie ha explorado todavía!
🎒 ¡Sigue viajando con Pinocho!
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