¡Rumbo al inicio de las selvas más grandes del mundo!
Dando un ágil salto con su mochila a la espalda y un sombrerito aventurero para espantar a los mosquitos, Pinocho viajó de un lado a otro por la historia y aterrizó en la mágica e infinita selva de Perú para asomarse a las misteriosas aguas dulces del hermosísimo río Ucayali. Este grandísimo e interminable río es súper importante porque es uno de los larguísimos abrazos de agua que dan inicio al majestuoso Amazonas.
Remando agachadito y subido a un nenúfar flotante gigantesco para no hacer absolutamente nada de ruido, fue esquivando mil y un preciosos e infinitos bosques de palmeras altísimas hasta frotarse sorprendidísimo los ojos porque el agua de repente empezó a juguetear a muchísimos burbujones chiquitines a su mismísimo alrededor.
Grandotas nutrias juguetonas y un nadador grandullón
Dando vueltas simpatiquísimas a su balsa flotadora en las preciosas praderas de agua se le acercaron rapidísimo un buen e insistente grupo de escurridizas y maravillosas nutrias gigantes. Eran unos larguísimos animalitos súper adorables de patitas chiquititas que no paraban de bucear resbalándose chapoteantes en la cálida agua enseñando una amigable y preciosa sonrisita bigotuda.
Pero lo más simpático y grandioso dormía tranquilamente asomando lentitud plácida un poquito más bajo las grandotas barquitas sombreadas de la mismísima y gigante orilla… ¡Se trataba de un lentísimo, gordinflón y súper súper cariñoso manatí amazónico! Quedó maravillado viendo a aquella preciosidad gordinflona lentísima descansar plácidamente y se quitó enseguida el mochilillo espantando bajito a las nutrias ruidosas exclamando una gran improvisación musical:
«Acercándose nadando bajito para rascar feliz de cosquillitas a su nuevo manatí,
Pinocho paseó su inmensa alegría descubridora por todo el larguísimo Ucayali»
Las ágiles nutrias chiquitinas aplaudieron resbalosas de risa todo este hermosísimo recital, dando chapoteos fantásticos que al final acabaron por lograr que el grandote gordinflón acuático, asomadísimo, sonriese moviendo cariñosa y lentísimamente su grandiosa y planita aletilla en agradecimiento.
¡Volviendo a coger agua para regar el océano turquesa!
Tras despedirse muy simpatiquísimamente mandando chiquitos besitos sonoro al aire a toda esa grandiosa e imparable pandilla nadadora, se amarró gustoso al nenúfar larguísimo en la mágica bajada dulce hacia el Atlántico asombro del grandioso planeta redondo selvático.
No levantes nunca ruidosos gritos, amiguísimo explorador sigiloso de los mágicos libros, que bajo esas mansas orillas duermen muchísimos tiernos misterios gordinflones pidiéndote enmudecido y alegre que te acerques rascándoles de las grandísimas cosquillas sonreidoras.
🎒 ¡Sigue viajando con Pinocho!
¿Te ha gustado esta historia? Descubre todos los ríos del mundo en la colección oficial.
📚 Ver y comprar libros completos en PDF

Deja una respuesta