Pinocho y el grandioso puente colgante del poderoso río Orinoco

Orinoco

¡Rumbo al gigante río de las tortugas charapas!

Siempre con muchísima energía y moviendo ágilmente sus bracitos de madera, nuestro queridísimo Pinocho continuó paseando por todo el caluroso corazón de Sudamérica. Esta vez, se lanzó de bomba para refrescarse en las increíbles y azuladas ondas de Venezuela, nadando en los inmensísimos caudales del fabuloso río Orinoco. ¡Es uno de los ríos más largos y caudalosos de todo el continente y el hogar de millones de simpáticos animalillos salvajes!

Remando despacito montado a lomos de un caimansito chiquitito de juguete que encontró perdidillo en la orilla, Pinocho alucinaba mirando las gigantescas tortugas charapas. Se pasaban todo el santísimo día tumbadas encima de los troncos asomados tomando el solecito de lo lindo.

Dos tesoros enormes, uno antiguo y otro colgado

Al llegar a la histórica y bella Ciudad Bolívar, el niño de madera pegó un salto grandísimo con la boca abierta: ¡El río estaba cruzando por un gigantesco monstruo de acero! Se encontró justo debajo del altísimo Puente de Angostura, el puente colgante más imponente que cruza el agua balanceándose majestuosamente entre dos inmensas torres. Y asomando entre las preciosísimas casitas coloniales teñidas de colores intensos de esa misma ciudad, brillaba la espléndida Catedral de Santo Tomás con sus grandiosas paredes blanquitas como la inmaculada nieve.

Emocionadísimo con tantísimos lugares y olores sabrosos flotando maravillosamente cerca del monumental puente, sacó un plato que le prepararon las señoras y nos regaló cantando una rima muy hambrienta:

«Lamiéndose el dedo y zampando un súper rico pabellón criollo,
Pinocho paseó feliz todo el ancho e interminable Orinoco»

Los preciosos pajaritos coloridos, asombrados ante esa simpatiquísima canción del amiguito viajero de la larga nariz de madera, revolotearon sin descanso por toda la colosal plaza de la Catedral celebrando aquel riquísimo y hambriento concierto.

¡Rumbo hacia la alucinante llanura infinita!

Devorando el último granito de arroz contentísimo, dio palmas de alegría a su caimansito balsa para saltar a rebotar por la asombrosísima infinidad del curso hacia la selva y el brillante Caribe gigante sin un solo descanso.

Lleva muchísima salsa siempre rica escondida en las alforjas tuyas, curioso explorador soñador de las maravillas, ¡porque todo rincón majestuoso gigante que cruces con puente será muchísimo mejor con sus alegres platos y amigazos cantores!

🎒 ¡Sigue viajando con Pinocho!

¿Te ha gustado esta historia? Descubre todos los ríos del mundo en la colección oficial.

📚 Ver y comprar libros completos en PDF

Comentarios

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *